Bergman y Liv

La obra trata sobre el vínculo que tuvieron a lo largo de cuarenta años

Ingmar Bergman (interpretado por Osmar Nuñez) y Liv Ullman (interpretada Ingrid Pelicori) Un vínculo de gran profundidad, complejidad y riqueza tanto en lo personal como en lo artístico.
Es decir, esta obra trata sobre el amor. Un amor que se transforma en el tiempo. Y habla también de la creación, del teatro, de los actores y actrices, y de aquellas películas que a muchos de nosotros nos enriquecieron en nuestro modo de sentir y de pensar.

La obra comienza cuando Liv abandona la isla Faro, después de cinco años de convivencia y una hija en común. Todavía está vivo el dolor de la separación, los reproches y el sufrimiento vivido en esa relación, que había comenzado con una gran fascinación mutua y luego fue evolucionando en un infierno de celos y posesión.
A lo largo de este intercambio epistolar, ellos pasan por distintas etapas. Liv dejará de ser la niña asustada y sumisa que había sido: sale al mundo, triunfa en Estados Unidos, trabaja para la Unicef. Y Bergman va aprendiendo con el tiempo a dominar sus demonios -como él los llama-, mientras escribe y dirige sus obras de teatro y sus inolvidables películas.

Bergman y Liv ya no serán pareja. Sin embargo, estarán unidos para siempre. A veces a través del trabajo, esa pasión en común, a veces reflexionando sobre el pasado. Y siempre compartiendo las alegrías y tristezas que les depara la vida en las distintas etapas. El tumultuoso amor de juventud, se ha transformado por fin en un amor sereno: el amor de un testigo privilegiado que acompaña durante toda la vida.

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