“El arte no es entretenimiento. El arte es reflexión y transformación y es necesario para sanar las almas”

“El arte no es entretenimiento. El arte es reflexión y transformación y es necesario para sanar las almas”

Una nueva versión de «Dido y Eneas» se estrenó apenas horas antes de que entraran en vigencia las nuevas restricciones impuestas por el aumento de contagios de Covid-19 la semana pasada.

La compañía Música en Escena llevó a escena, de la mano de la directora Silvana D’Onofrio, 10 músicos en vivo -integrantes de la Orquesta de la Fundación Musizap- y 45 cantantes líricos a concretar el proyecto en el que trabajaban desde fines del año pasado: el estreno de la ópera Dido y Eneas, de Henry Purcell en el Teatro Empire.

“Habíamos comenzado a ensayar en marzo de 2020 y tuvimos que suspender por la cuarentena. En noviembre retomamos los ensayos con mucha emoción, porque la música no se hace por Zoom”, destaca D’Onofrio, a cargo de la puesta y la dirección musical.

El elenco, organizado por burbujas y con una frecuencia semanal sin dejar los barbijos de lado, cumplió con los estrictos protocolos y cuidados para evitar contagios.

“Cantar en los ensayos con el barbijo puesto fue una experiencia absolutamente nueva y compleja. También debo destacar que cada integrante de la compañía ha sido solidario, extremando los cuidados personales para que el único encuentro semanal no pusiera en riesgo a sus compañeros”, recuerda D´Onofrio.

Es la primera ópera que se monta en tiempos de pandemia y el estreno del jueves, con el plus de que tras el telón regresaban las restricciones a la nocturnidad, despertó la emoción de un público ávido de ópera, que ovacionó de pie a los intérpretes, quienes apreciaron también conmovidos los aplausos y vítores.

El elenco de la ópera lo integran, como Dido Elisa Calvo y Susana Palomeque, como Eneas: Juan Ignacio Suares y Germán Polon, como Belinda: Susana Palomeque y Laura Chisari; como Segunda dama: Melina Otero y Lorena Venegas; como Sórceres: Luis De Gyndelfelt y Claudio Rotella; como Bruja 1: Martina Gioiosa y Carolina Bejar; como Bruja 2: Mariángeles Notta y Patricia Salamueva; como Marinero: Matías Klemm y Pablo Cena; como El espíritu: María Laura Weiss.

En tanto, el coro de la Corte está integrado por las sopranos Lena Solesky, Melina Otero, Silvia Beatriz González, Camila Montenegro y  Analía Cobas; por las mezzosopranos Florencia Corbalán, Aixa Galarza Medina, Lucía Lagos Agüero y  Erika Spinelli; por los tenores Federico Alcaraz, Claudio Pérez y  Pablo Cena; y por los bajos Gabriel de Dios y  David Bautista Camacho.

«Dido y Eneas»

Purcell se basó en el capítulo cuarto de «La Eneida» de Virgilio. Muchas puestas abordan la obra desde una estética inglesa equiparando a Dido con las reinas inglesas. “Miramos a Dido en su contexto histórico original y con perspectiva de género. Es un material que amo profundamente. En el año 2003 egresé de la carrera de Dirección de orquesta dirigiendo está obra. Hoy casi veinte años después estoy en condiciones de ofrecer una lectura más profunda basada en la experiencia adquirida”, apunta la directora.

Escrita antes de 1688 (y con una primera ejecución documentada en una escuela de señoritas en Chelsea), Dido y Eneas pone en escena la trágica historia de la reina de Cartago y su malogrado amor por el héroe de Troya.

«El primer desafío fue no caer en la tentación de limitar la puesta a la historia de amor entre la reina Dido y el guerrero de Troya, sino ahondar en la controversia entre los deseos y los mandatos y la complejidad de las mujeres en el poder -señala D’Onofrio- Dido era acechada por los reinos vecinos gobernados por hombres que le ofrecían matrimonio a cambio de paz para su reino. Asimismo la reina de Cartago carga una historia de persecuciones por su condición de mujer».

Uno de los rasgos más interesantes de la obra es la dualidad que establece entre dos mundos: por un lado, el de Dido, Belinda, su corte y el visitante Eneas, y por el otro el de La Hechicera y su séquito de brujos, grupo encabezado por la poderosa interpretación del contratenor Luchi de Gyldenfeldt.

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